“En esta tarde, Cristo del Calvario,
vine a rogarte por mi carne enferma;
pero, al verte, mis ojos van y vienen
de mi cuerpo a tu cuerpo con vergüenza.
¿Cómo quejarme de mis pies cansados,
cuando veo los tuyos destrozados?
¿Cómo mostrarte mis manos vacías,
cuando las tuyas están llenas de heridas?
¿Cómo explicarte a ti mi soledad,
cuando en la cruz alzado y solo estás?
¿Cómo explicarte que no tengo amor,
cuando tienes rasgado el corazón?
Ahora ya no me acuerdo de nada,
huyeron de mi todas mis dolencias.
El ímpetu del ruego que traía
se me ahoga en la boca pedigüeña.
Y sólo pido no pedirte nada.
Estar aquí junto a tu imagen muerta
e ir aprendiendo que el dolor es sólo
la llave santa de tu santa puerta”.
(Himno litúrgico de vísperas. Autora. Gabriela Mistral)
Esta poesía es muy conmovedora, la autora de esta poesía ha sabido como expresar sus sentimientos hacía el Cristo Crucificado, una buena poesía para leer, disfrutar y reflexionar.
ResponderEliminarCristina Saldaña
Esta poesía me llena de felicidad y de amor, y en ese momento pensé en jesus crucificado que dio la vida por nosotros, pero el sigue vivo con nosotros y lo estará siempre en nuestros corazones :)
ResponderEliminarCoraima Jamanca
La fe y la devoción es lo mas importante de nuestra cultura y nuestra religion, y se pueden expresar de distintas maneras, un claro ejemplo es este, respeto y amor hacia el "cristo del calvario". Este poema me comnmovió, Felicidades muy buena prosa.
ResponderEliminar